21 septiembre 2006

UNA DE HIPÓCRITAS

El otro día me contaban el caso de una chica, muy conocida en ciertos ambientes, con ciertos aires de creerse que casi todo lo hace bien. Es una chica que desde luego no pasa desapercibida en las fiestas o reuniones. Como le pasa a mucha gente.

Al principio, si le caes bien, su relación puede ser agotadora. Te puede llevar hasta de vacaciones con su familia. Cuando ya no es así, entonces pasas a ser el 'enemigo público número uno' y no se cansa de irlo publicando.

Pero el último rizo ya deja a cada uno en su sitio. Hace tiempo esaba vinculada con una marca de moda "A", ahí conocía mucha gente. Se marcha del mundo de la moda, aunque seguía muy en contacto con ella. Gente que trabajaba con ella se ponen a trabajar con la otra marca competidora "B". Evidentemente esta chica, que es el reducto más fuerte que tiene la moral, censura abiertamente esa conducta siempre que tiene oportunidad. ¡Son malos! ¡Unos sinvergüenzas!

Pero ahora los de la marca "B" le han ofrecido un cargo directivo en una de sus empresas. Y no dejan de ser ¡muy malos! Provocar de esa manera a alguien con una carga de moral tan alta es de malos y de tontos, pués es de esperar que les va a decir que no. PERO LES HA DICHO QUE SÍ.

Ahora qué dirá, que los de la marca "A" son los malos, que los de la marca "B" no son tan malos, que es espía de la marca "A", que todos podemos cambiar de opinión y equivocarnos en algún momento, que no hay ni malos ni buenos (menos ella, que es 'muy buena'). Cualquier cosa menos que es una sinvergüenza.

P.D. Me recuerda la actitud de algunas personas en el mundo de la política. Por suerte no todos son así.