29 noviembre 2008

DGT: LOS PADRES PUEDEN MATAR A SUS HIJOS

Hace un par de días ha comenzado una nueva campaña de la Dirección de Tráfico. Aplaudo todas sus últimas campañas, me vale el heco de que se ha conseguido bajar aquel terrible dato de medio centenar de muertos hace unos quince años. Me vale. Entiendo la dificultad de hacerlas. Sé que debe haber veces que se acierta y veces que se falla. Pero mi indignación viene por el hecho de que se ha realizado una publicidad que daña los sentimientos de los hombres, puede que más concretamente se haga sobre los padre, pero me voy a quedar con lo primero.

Sería tolerable una campaña publicitaria que transmitiera que las madres pueden matar a sus hijos, no sólo con malas acciones, sino con no ponerles el cinturón de seguridad. Y que saliera un padre mirando con el desprecio que siente alguien que pierde a su mayor ser querido. Esa imagen sería tratada de sexista. Me parecería deleznable.

Puçes bien, voy a pedir a la DGT que retire ese anuncio. No soy tan tonto como para no saber lo que se quiere decir, pero sé que esa sesuda gente de la publicidad sabrían sacar adelante ese mensaje sin dañar el sentimiento de los que son padres. También les matan las madres, y los tios, y los abuelos... los que deben obligar a los niños a que se pongan el cinturón de seguridad, son los adultos.

Si los publicistas a los que se lo han encargado no saben sacar ese mensaje adelante, que hagan cualquier otra cosa. NO VALE TODO, y menos cuando muchos llevamos muchos años tratando que todos seamos iguales.

13 noviembre 2008

MARIANNE MIKKO

Leo con perplejidad que esta señora, diputada socialista del parlamento europeo, aboga por la libertad de expresión. Y, según palabras de ella, pretende “que se defina negro sobre blanco y el papel y la responsabilidad de los blogs”. Quiere “que sean regulados como cualquier otra forma de comunicación escrita (periódicos)”. Yo no soy muy entendido en los temas de legislación, ni tal vez en los de libertades, sean de expresión o de circulación. Disfruto de la escritura en este blog, donde pongo cuando me apetece (quisiera escribir más) lo que me parece bien, digo lo que pienso sobre el tema que sea, como decía un día: no trato de ser objetivo, simplemente doy mi opinión y como es la mía, por muy pensada que esté, es subjetiva. Los que se creen, o realmente lo hacen, que dirigen los destinos de los ciudadanos, bien sean políticos o dirigentes de iglesias o de un equipo de futbol, todos ellos tienen como una de sus tareas, dentro del proyecto que les mueve a velar por sus súbditos, la jodía costumbre de querer tener el control (eso sí, siempre es por el bien de todos nosotros, claro, como somos tontos). Seguro que a esta señora le parecerá fatal de los fatales lo que hacía el coléga suyo (tal vez estas dos palabras ya le hayan molestado) Torquemada. Pués sepa usted doña Marianne que se empieza tratando de poner control en los blogs, luego en los cuadernos, después en los libros y se termina controlando las formas de pensar y si es menester se manda a la hoguera al fulano rebelde. En ninguna parte se debería perseguir (previo control) a nadie por pensar o leer o escribir un libro o un blog. Si lo que escribo atenta contra la dignidad de una persona que me persigan con el Código Penal en la mano, pero si escribo sobre ideas, doy opiniones, o realizo un estudio sobre la ameba cabezona del Alto Tajo, que me dejen en paz.

Espero que internet permanezca durante mucho tiempo lejos de las manos de estos-nuestros salvadores. Internet nació libre. Ya estoy viendo detrás de la mano de estos políticos la de la SGAE, diciendo que los derechos de autor es ella quien los gestiona, vamos, quiero decir que son para los Ramoncines, Tedys Bautistas, Victor Manueles, Ana Belenes o Migueles Rios. ¿Quién llevará el control de los muertos en otra vida, los socialistas europeos, la FAES, la SGAE o la iglesia de cada pueblo?

05 noviembre 2008

LO PROMETIDO ES DEUDA, Y HABLO DE VOSOTRAS

Mónica Águeda Martín y María José Santos Collado son de esas compañeras que a todos nos gustaría tener en el trabajo (en la vida seguro que también). Siempre con una sonrisa, con una palabra bonita. Ha sido muy poco el contacto, pero a cualquiera que se le oiga hablar de vosotras, lo hace con cariño y muy buen sentimiento (eso es lo mejor que le puede pasar a uno, que hablen bien cuando estás vivo, cuando estás muerto da igual). Gracias por hacer que, con esos encuentros, el trabajo no sea un castigo; lo digo por personas como vosotras.

Dos besos.