31 octubre 2006

AGÜITA

Noticia del día: "El que consuma más agua, pagará más".

Esta noticia era algo que esparaba con ganas. El agua que hay es cada vez menos, somos cada vez más a la hora de consumirla y, para colmo, no llueve. Si hay algo con lo que no hay duda alguna a la hora de ser solidarios es con las necesidades básicas: el hambre o la sed. Es algo incuestionable que si a uno le hace falta agua, otro al que le sobre se la dé; pasa así entre los montañeros y entre cualquiera con dos dedos de frente. El agua la necesitamos todos los seres vivos: humanos, animales y plantas. Si queremos comer cordero, habrá que darle de comer algo de pasto fresco (como hervíboro que es) y de beber, y si queremos comer alcachofas, habrá que regarlas. Hay que ser solidario.

La medida de pagar más caro el litro de agua que supere un mínimo de consumo medio podría estar bien si no fuera por repetir una vez más el tópico de la humanidad de que la solidaridad se les plantea a los de siempre, a los que ya son solidarios antes de que se lo digan. Si eres una persona normal y corriente, harás el uso del agua justo que tengas que hacer; si no llueve, gastarás menos, y si en tu pueblo hay mucha agua y te duchas todos los días, cuando estés en un sitio donde no la hay, te ducharás menos. Es de sentido común.

Pero hay que demostrar que el pueblo es solidario, hay que dejarlo por escrito. Hagamos una ley para obligar a la solidaridad. Se sigue repitiendo la imagen navideña de la señora rica repartiendo 'espléndidas' limosnas. Claro que el magnate de la informática es el que más dinero dá, es el que más dinero tiene. Pero cómo es que a los gobernantes (tan solidarios) no se les ocurre que el agua, que es un bien natural, sea repartida y que sea cada uno responsable de su uso. Un ejemplo, una familia de clase media baja y de seis miembros consumen al día 360 litros, están en la media de la solidaridad; pero una de clase media alta y que son dos, consumen al día 720 litros (claro que éstos son más limpios, tienen jardín que regar, no cuatro macetas, y la necesaria piscina para sofocar los rigores del calor, les gustaría ir a piscinas públicas pero no saben donde están y luego cómo se ponen de gente), pero la ley les hace solidarios y les cobra los seiscientos litros que consumen de exceso mucho más caro. Como diría mi primo: "se la trae al pairo, a lo que se la cobren".

Ser solidario con lo que no te hace falta o te sobra o puedes pagar, no es ser solidario. Demos a cada uno sesenta litros a un precio muy bajo, luego cuarenta muy caros. Y ya no hay más. Que quieres piscina, tenla, pero no la llenes con el agua de todos. Y no creo que haga falta hablar entre nosotros de qué pasa con el riego nocturno con aspersores de tantos campos de golf (no entiendo su creciente necesidad) en zonas bastante secas.

Miraré si entre la clase influyente (incluida la que escribe las leyes solidarias) hay mucha gente con piscina en el chalet o en la urbanización, o que les guste el golf. Y luego voy y llamo al fontanero por el goteo de un grifo.