27 octubre 2009

NOSOTROS SOMOS LA CRISIS.

Nunca el mundo ha conocido un momento con menos guerras, menos hambrunas y menos muertes que ahora. Dicho esto, tampoco ha habido mayor riqueza concentrada en pocas familias y/o paises. Con los beneficios que obtienen unos cuantos, se podrían paliar las situaciones precarias de más de tres cuartas partes del mundo. Pero hay mucho egoismo e hipocresía por parte de todos.

La forma de comportarse los poderes no es diferente a cómo lo hace el resto de la población. El domingo día 25 de octubre, la 2 de TVE emitía un programa sobre una enfermedad degenerativa del sistema nervioso, la ELA. Ahí me enteré de que una persona que no puede mover ninguna parte de su cuerpo, que tiene un cien por cien de necesidad de ayuda (ya no puede ni hablar), aún no ha recibido ni un euro de ayuda para paliar la dependencia. Pero nadie de toda la gente que me rodea vio ese programa. Habría cosas más interesantes. Ahora bien, seguro que si alguién les pidiera un euro para ayudar a esa persona, lo darían.

Últimamente se dá un fenómeno curioso en el metro. Lo podemos observar quienes vamos en transporte público compartiendo espacio con los inmigrantes en vez de ir cómodamente cada uno en su coche (me encantaría que todos fuéramos en coche para así colapsar las calles). El caso es que la gente entra en el vagón, se queda en la puerta y no avanza hacia el interior del mismo (lo que antes pasaba en los autobuses).

Cuando hace unos meses contaba a la gente que me rodea que me había enfrentado violentamente con un tipo que estaba pegando a una mujer, me dijeron que estaba loco y que había que tener cuidado de que no me pasara nada. Sólo uno me dijo que él habría hecho lo mismo.

A la mayoría de las personas les preocupa más la muerte de menos de 1000 personas por la llamada gripe A, que la de un millón y medio, sólo en América del Sur, por las llamadas 'enfermedades olvidadas' (las que están erradicadas en nuestro primer mundo) como diarrea, cólera, tuberculosis, malaria, etc.

A cuanta gente le preocupan las hambrunas en el mundo o la situación de holocausto de los palestinos por parte de los judíos, teniendo problemas como no poder cambiar de coche, no poder viajar, seguir con el mismo teléfono, o tener a su hijo con sólo cuatro pares de deportivas al año.

Está claro que preocupa más un reality show o una separación o una serie de niñatos inmaduros, que adquirir información que cree conciencia sobre algo que afecte a personas que están a cincomil quilómetros. Este es el pensar de la gente en general y no es ni más ni menos que el de los dirigentes de los paises o el de los grandes imperios económicos. A los mezquinos, las cosas importantes les preocupan poco, tan poco como que no entre más gente en el metro que ellos, o que un tío esté pegando a una mujer, o que la gente se muera de tal o cual forma. Son cosas que no van a salir en la televisión o periódicos. No interesa tampoco a los que controlan los medios de comunicación. De vez en cuando todos podemos ayudar y salir ganado haciendo un programa benéfico. Yo me entretengo y pago algo, la televisión entretiene y gana dinero.

Quien quiere vender pisos y ganar mucho dinero, qué hace, pues te da el piso y te deja el dinero. Te tiene pillado y vas a pagar el dichos piso con creces (luego resulta que según la Constitución, todos tenemos derecho a la vivienda). Igual se hace con las ayudas a paises necesitados, se les deja dinero y se les obliga a aceptar la entrada en su territorio de las grandes multinacionales. Ganan mucho más dinero con la explotación de recursos a cambio de las ayudas. Todos deberíamos dejar de lado las posturas egoistas.
...
Con estos escritos no voy a conseguir nada. El egoista va a seguir siéndolo, yo he tenido una educación, en la que creo, a la que he tratado de ser fiel educando a mis hijos en ella. Y ahora me tocará sufrir, pero no educar a los mediocres.

Ya me he quedado a gusto.